Chile está construyendo silenciosamente una nueva industria exportadora. Amazon, Microsoft, Google, Oracle y otros gigantes tecnológicos están desplegando infraestructura en el país, mientras las energías renovables y la conexión transpacífica abren una oportunidad todavía mayor: transformar a Chile en uno de los principales hubs de data centers e inteligencia artificial de América Latina.
Durante décadas, las ventajas comparativas de Chile parecían relativamente fáciles de identificar: cobre, minería, agricultura, vino, salmones y posteriormente energías renovables.
Pero está apareciendo una nueva ventaja competitiva bastante menos evidente: la capacidad de almacenar, procesar y eventualmente exportar datos y capacidad computacional.
Los data centers se están convirtiendo en una infraestructura esencial de la nueva economía. Cloud computing, streaming, servicios financieros digitales, comercio electrónico y, especialmente, inteligencia artificial necesitan cantidades crecientes de servidores, electricidad y conectividad. Y Chile está emergiendo como uno de los lugares más atractivos de América Latina para instalarlos.
Chile ya está en el Top 3 regional
Las estadísticas disponibles utilizan metodologías diferentes —capacidad operacional, colocation, hyperscale o proyectos en construcción—, pero coinciden en una conclusión: Chile ya forma parte del grupo líder latinoamericano junto con Brasil y México.
JLL identifica precisamente a Brasil, México, Chile y Colombia entre los mercados donde se concentra la demanda regional de data centers. (jll.com)
Una estimación de GPS Property situó a Chile en 2025 incluso en el segundo lugar latinoamericano por capacidad instalada, con aproximadamente 242,7 MW.
| Ranking | País | Capacidad aproximada |
|---|---|---|
| 🥇 | Brasil | 700 MW |
| 🥈 | Chile | 243 MW |
| 🥉 | México | 235 MW |
| 4 | Colombia | 74 MW |
| 5 | Argentina | 73 MW |
Fuente: GPS Property, 2025. (latercera.com)
Las cifras deben interpretarse con cautela porque el mercado está creciendo rápidamente y distintas consultoras contabilizan capacidades diferentes. Pero el mensaje estructural es mucho más importante: Chile, con apenas 20 millones de habitantes, está compitiendo en infraestructura digital con economías varias veces mayores.
Santiago comienza a jugar en otra escala
Cushman & Wakefield estima que durante el segundo semestre de 2025 la capacidad operacional de Santiago aumentó desde aproximadamente 182 MW hasta 279 MW. A eso se agregaban 106 MW en construcción y 275 MW planificados.
Si una proporción importante de esa cartera se materializa, Santiago podría acercarse a 660 MW entre capacidad operacional, construcción y proyectos anunciados. (cushmanwakefield.com)
Todavía más revelador es otro indicador: la vacancia habría descendido desde aproximadamente 23,4% hasta sólo 4,3%.
Es decir, la nueva infraestructura no está creciendo solamente por expectativas. Existe una demanda considerable detrás.
Los gigantes tecnológicos ya eligieron Chile
Probablemente la señal más potente sea observar quiénes están invirtiendo: Amazon Web Services, Microsoft, Google, Oracle, Huawei.
No estamos hablando de inversionistas especulativos, sino de algunos de los mayores operadores tecnológicos del planeta.
Amazon Web Services anunció una inversión estimada de US$4.000 millones durante 15 años para desarrollar una región AWS en Chile compuesta por tres zonas de disponibilidad. (investchile.gob.cl)
Microsoft, por su parte, inauguró en 2025 su región Chile Central, también compuesta por tres ubicaciones físicas independientes. La compañía no plantea esta infraestructura exclusivamente para atender al mercado chileno: su diseño permite prestar servicios hacia otros mercados sudamericanos. Microsoft cita además una estimación de IDC según la cual su ecosistema podría generar alrededor de US$35.300 millones en nuevos ingresos durante cuatro años. (news.microsoft.com)
Ésta es precisamente la dimensión estratégica del fenómeno.
Chile no necesita 100 millones de habitantes para convertirse en un hub digital. Necesita energía competitiva + fibra óptica + estabilidad institucional + capital + infraestructura + conectividad internacional. Y posee buena parte de esos ingredientes.
Ranking: ¿quién tiene mayor potencial como hub de data centers en América Latina?
Considerando escala de mercado, energía, conectividad, estabilidad y proyectos tecnológicos, nuestra evaluación estructural sería:
| Ranking | País | Mercado | Energía | Conectividad | Institucionalidad | Potencial |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 🥇 | Brasil | ⭐⭐⭐⭐⭐ | ⭐⭐⭐⭐ | ⭐⭐⭐⭐⭐ | ⭐⭐⭐ | 9,7 |
| 🥈 | Chile | ⭐⭐ | ⭐⭐⭐⭐⭐ | ⭐⭐⭐⭐⭐ | ⭐⭐⭐⭐⭐ | 9,3 |
| 🥉 | México | ⭐⭐⭐⭐⭐ | ⭐⭐⭐ | ⭐⭐⭐⭐⭐ | ⭐⭐⭐ | 9,0 |
| 4 | Colombia | ⭐⭐⭐ | ⭐⭐⭐⭐ | ⭐⭐⭐⭐ | ⭐⭐⭐ | 7,8 |
| 5 | Argentina | ⭐⭐⭐⭐ | ⭐⭐⭐⭐⭐ | ⭐⭐⭐ | ⭐⭐ | 7,5 |
Ranking analítico de FinancialEconomist.cl; no corresponde a una clasificación oficial.
Brasil tiene una ventaja difícil de superar: más de 200 millones de habitantes, São Paulo como gigantesco centro empresarial y financiero y una enorme economía digital.
México posee otra ventaja estructural: Estados Unidos.
Pero Chile tiene una combinación distinta. No puede competir por tamaño. Puede competir por eficiencia, energía y posición geográfica.
La energía puede convertirse en la gran ventaja chilena
Aquí aparece probablemente el activo más importante.
Los data centers son enormes consumidores de electricidad. Y los centros destinados a inteligencia artificial pueden ser todavía más intensivos energéticamente debido al uso masivo de GPUs para entrenamiento e inferencia.
Chile posee una combinación particularmente atractiva: solar de Atacama + energía eólica + hidroelectricidad + almacenamiento + PPAs renovables.
Durante las últimas dos décadas Chile construyó una plataforma energética renovable que podría terminar teniendo consecuencias económicas mucho más amplias de las originalmente previstas.
La energía solar de Atacama no solamente puede alimentar hogares o minería. También puede alimentar capacidad computacional. Y ahí aparece una posibilidad fascinante.
De exportar minerales a exportar “compute”
La economía chilena tradicionalmente exporta bienes físicos: cobre → barcos → China; salmón → aviones/barcos → Estados Unidos; vino → contenedores → mundo.
Pero una economía digital permite otra lógica: energía → data center → GPUs → procesamiento → fibra óptica → mundo.
Chile podría, conceptualmente, transformar energía renovable doméstica en servicios digitales exportables. Ésa es probablemente la dimensión más interesante del fenómeno.
Durante el siglo XX los países competían por petróleo, puertos y fábricas. Durante el siglo XXI competirán crecientemente por energía + chips + data centers + conectividad + capacidad computacional.
Humboldt puede cambiar el mapa digital
Existe además una infraestructura que podría multiplicar esta ventaja: el cable submarino Humboldt.
El proyecto conectará directamente Sudamérica con Australia atravesando el Pacífico Sur y tiene a Chile como punto de entrada continental. Google y Desarrollo País estructuraron Humboldt Connect para desarrollar esta conexión transpacífica. (subtel.gob.cl)
Su importancia estratégica va bastante más allá de aumentar la velocidad de internet. Puede modificar la posición de Chile dentro de la arquitectura digital regional: Asia-Pacífico / Australia → Chile → Argentina, Perú, Bolivia y el resto de Sudamérica.
Chile podría convertirse en el gateway digital del Pacífico Sur. Y eso crea una diferenciación interesante frente a sus dos principales competidores: Brasil compite por escala doméstica, México por integración con Estados Unidos, y Chile por energía renovable + Pacífico + estabilidad + infraestructura cloud regional.
El verdadero premio no son los data centers: es la inteligencia artificial
Construir grandes edificios llenos de servidores no debería ser el objetivo final. La verdadera oportunidad está aguas arriba.
La cadena podría ser: energía renovable → data centers → cloud → GPUs → AI compute → modelos de inteligencia artificial → fintech, minería, astronomía, retail, servicios financieros, biotecnología → exportación de servicios digitales.
Ésta es la razón por la cual la política pública debería empezar a mirar indicadores distintos. No solamente “¿cuántos MW de data centers tiene Chile?”, sino ¿cuánta capacidad computacional posee?, ¿cuántas GPUs de alta gama operan en Chile?, ¿cuánto AI compute exporta?, ¿cuántos modelos y empresas tecnológicas se desarrollan alrededor de esa infraestructura?, ¿cuánto valor agregado permanece en Chile?
Ahí está la diferencia entre transformarse en un lugar donde se instalan servidores y convertirse en un verdadero hub tecnológico.
Atacama podría convertirse en una “AI Factory”
Existe incluso una segunda etapa potencial.
Actualmente buena parte de los data centers se concentra alrededor de Santiago, especialmente en sectores como Quilicura. Pero Chile tiene un problema energético conocido: parte de su enorme capacidad renovable se genera muy lejos de los grandes centros de consumo.
La solución tradicional consiste en construir transmisión. Pero para algunas actividades digitales puede plantearse la pregunta inversa: ¿por qué transportar toda la electricidad hacia los datos si podemos transportar algunos datos hacia la electricidad?
Atacama posee una de las mayores radiaciones solares del planeta. Si Chile desarrolla almacenamiento, transmisión, fibra y sistemas de refrigeración adecuados, el norte podría eventualmente albergar infraestructura intensiva en procesamiento.
El concepto sería: Atacama → solar → baterías → data centers → GPUs → AI Factory → fibra óptica → mercados internacionales.
Es una hipótesis de desarrollo, no una predicción. Pero económicamente merece ser explorada.
Los riesgos existen
El potencial no garantiza el resultado.
La expansión acelerada plantea desafíos relevantes: transmisión eléctrica, disponibilidad de potencia, permisos ambientales, disponibilidad de suelo, agua, sistemas de refrigeración y aceptación de las comunidades.
Particularmente sensible será el agua. Chile no puede construir una industria digital verde basada en tecnologías de refrigeración incompatibles con territorios que enfrentan estrés hídrico.
La innovación deberá concentrarse crecientemente en refrigeración eficiente, circuitos cerrados, menor consumo hídrico y ubicación inteligente de los proyectos.
Chile tiene una oportunidad 9/10
Nuestra evaluación del potencial estructural chileno sería 9 sobre 10.
Brasil probablemente seguirá liderando América Latina en volumen absoluto. México continuará beneficiándose enormemente de su proximidad e integración con Estados Unidos.
Pero Chile tiene posibilidades reales de convertirse en el principal hub digital del Pacífico sudamericano y uno de los tres grandes mercados de data centers latinoamericanos.
Más importante aún, puede intentar algo bastante más ambicioso: transformar sol → electricidad → procesamiento → inteligencia artificial → exportaciones.
Chile ya consiguió convertir el desierto en una fuente de energía. El siguiente desafío podría ser convertir esa energía en capacidad computacional.
Durante 150 años la ventaja comparativa chilena estuvo bajo tierra. En las próximas décadas, parte de ella podría estar dentro de un servidor.

