Cuando se piensa en las industrias alimentarias en las que Chile posee ventajas competitivas, probablemente aparecen primero el vino, el salmón, las cerezas o los productos del mar. Mucho menos visible es una industria que está presente prácticamente todos los días en la mesa de los hogares chilenos: el queso.
Detrás del tradicional queso chanco, el mantecoso, el gauda, la mozzarella o los crecientes segmentos de quesos premium existe una cadena económica que comienza principalmente en las praderas del sur de Chile y termina en supermercados, restaurantes, pizzerías y hogares de todo el país.
Y las cifras recientes muestran una industria que está creciendo.
Un récord para la industria láctea chilena
Durante 2025, la recepción industrial de leche en Chile alcanzó un récord histórico de 2.546 millones de litros, aumentando 5,9% respecto del año anterior. Ese mayor suministro tuvo un impacto particularmente importante en la fabricación de quesos.
La industria láctea mayor produjo aproximadamente 113,5 millones de kilos de queso durante 2025, un crecimiento anual de 6,7%. (ODEPA)
Es una cifra considerable: equivale a más de 113 mil toneladas anuales, sin considerar completamente la producción de empresas pequeñas y artesanales.
La relevancia económica del sector comienza mucho antes de llegar a las plantas queseras. Chile cuenta con aproximadamente 3.750 unidades productivas lecheras y unas 370 mil vacas, con una extraordinaria concentración territorial: Los Lagos y Los Ríos reúnen alrededor del 82% de la masa lechera nacional. (ODEPA)
De esta manera, el queso es también una industria regional.
Su cadena productiva conecta agricultura, ganadería, alimentación animal, transporte, plantas procesadoras, refrigeración, packaging, logística, supermercados, gastronomía y exportaciones.
El mapa económico del queso chileno
La geografía de esta industria está claramente inclinada hacia el sur.
Ranking del corazón lácteo chileno
| Posición | Zona | Relevancia |
|---|---|---|
| 1 | Los Lagos | Principal polo lechero y agroindustrial |
| 2 | Los Ríos | Alta concentración de producción primaria |
| 3 | La Araucanía | Tradición ganadera y producción quesera |
| 4 | Ñuble | Importante actividad agropecuaria y láctea |
| 5 | Biobío | Producción y procesamiento industrial |
No resulta casual que buena parte de las marcas, cooperativas y productores artesanales asociados culturalmente al queso chileno provengan precisamente del centro-sur y sur del país.
El modelo productivo chileno, además, posee un atributo interesante: buena parte de la producción primaria utiliza sistemas de pastoreo, característica que potencialmente puede transformarse en un elemento de diferenciación frente a sistemas de producción más intensivos internacionalmente. (ODEPA)
Gauda, chanco y mantecoso: la identidad chilena
El mercado chileno tiene además características particulares.
Históricamente, el gauda —o gouda— constituye una de las principales familias de quesos comercializadas en el país, seguido por los quesos tipo chanco. Dentro de estos últimos aparece uno de los productos más característicos del mercado nacional: el queso mantecoso. (ODEPA)
A ellos se sumaron progresivamente mozzarella, cheddar, parmesano, quesos crema, quesillos y una oferta creciente de productos gourmet.
La transformación de los hábitos alimentarios también está cambiando la industria.
El crecimiento de las pizzerías, hamburgueserías, sándwiches, comida rápida y delivery ha convertido al queso en un insumo relevante para el sector gastronómico. Hace décadas, Odepa ya identificaba el auge de las pizzas y del consumo de queso laminado y derretido como factores estructurales detrás del crecimiento de su demanda. (ODEPA)
Hoy ese fenómeno es mucho más profundo.
La expansión de cadenas de pizza, sushi-fusión, hamburgueserías, cafeterías, restaurantes y servicios de delivery amplió el mercado B2B del queso, especialmente para mozzarella, cheddar, queso crema y variedades utilizadas como ingredientes.
Una industria nacional que compite con el mundo
Existe, sin embargo, una paradoja.
Chile tiene condiciones naturales para desarrollar una potente industria láctea, pero continúa siendo importador neto de productos lácteos.
En 2024, las exportaciones del sector alcanzaron aproximadamente US$262 millones, mientras las importaciones llegaron a US$474 millones, dejando una balanza comercial negativa superior a US$200 millones. (ODEPA)
Esto significa que el desafío no consiste simplemente en producir más leche o más queso.
Consiste en producir productos de mayor valor agregado.
Chile difícilmente debería aspirar a competir internacionalmente únicamente mediante quesos industriales indiferenciados. Allí enfrenta productores gigantescos y altamente eficientes de Estados Unidos, Nueva Zelanda, Europa, Argentina y Uruguay.
La oportunidad podría estar en otra parte.
Del commodity al queso premium
El vino chileno ofrece una comparación interesante.
Durante décadas, Chile exportó principalmente vino económico. Gradualmente comenzó a desarrollar denominaciones, terroirs, viñas boutique y productos premium capaces de competir por calidad y origen.
El queso podría recorrer parcialmente ese mismo camino.
Chile posee condiciones especialmente interesantes para construir una identidad quesera asociada al territorio:
Osorno, Puerto Octay, Frutillar, Valdivia, Chiloé, La Araucanía o Ñuble podrían transformarse progresivamente no sólo en lugares donde se fabrica queso, sino en verdaderos orígenes queseros reconocibles.
El concepto ya existe internacionalmente.
Francia tiene Roquefort y Camembert; Italia, Parmigiano Reggiano y Gorgonzola; España, Manchego; Grecia, Feta.
Chile todavía tiene espacio para construir una identidad equivalente alrededor de algunos de sus productos tradicionales.
Y probablemente el mejor candidato sea el mantecoso chileno.
El potencial del queso artesanal
Aquí aparece uno de los segmentos más interesantes para la próxima década: las queserías pequeñas y medianas.
Mientras las grandes compañías poseen ventajas decisivas en escala, distribución y costos, los productores pequeños pueden competir mediante otra ecuación:
origen + calidad + historia + territorio + experiencia gastronómica.
Es exactamente la fórmula que permitió desarrollar industrias de cerveza artesanal, café de especialidad, destilados premium y alimentos gourmet.
Un queso producido en pequeñas partidas en Puerto Octay o Chiloé podría tener un valor económico completamente diferente si el consumidor conoce el origen de la leche, la alimentación del ganado, el productor, el proceso de maduración y la historia del territorio.
El producto deja entonces de ser simplemente un alimento.
Se transforma en una experiencia.
Turismo + gastronomía + queso
El siguiente paso podría ser conectar la industria quesera con otra industria donde Chile todavía posee enorme potencial: el turismo gastronómico.
Una eventual Ruta del Queso del Sur de Chile, conectada con cervecerías artesanales, viñas australes, sidrerías, restaurantes, hoteles y productores locales, podría generar externalidades económicas importantes para pequeñas localidades.
Es una fórmula conocida internacionalmente.
El visitante no compra solamente queso. Compra alojamiento, gastronomía, transporte, experiencias y productos regionales.
La industria quesera puede convertirse así en un multiplicador económico territorial.
Las cifras que muestran el potencial
El punto de partida es considerable.
Radiografía láctea de Chile
| Indicador | Magnitud |
|---|---|
| Recepción industrial de leche 2025 | 2.546 millones de litros |
| Crecimiento anual recepción 2025 | +5,9% |
| Producción de queso industria mayor 2025 | 113,5 millones kg |
| Crecimiento producción queso | +6,7% |
| Unidades productivas lecheras | ≈3.750 |
| Vacas lecheras | ≈370.000 |
| Concentración Los Lagos + Los Ríos | ≈82% |
| Exportaciones lácteas 2024 | US$262 millones |
| Importaciones lácteas 2024 | US$474 millones |
Fuente: Odepa, Ministerio de Agricultura. (ODEPA)
Las cifras revelan algo interesante: Chile ya posee la plataforma productiva.
Lo que falta es capturar una proporción mayor del valor económico generado después de la leche.
La oportunidad: construir el “queso chileno”
El futuro de esta industria probablemente tendrá dos velocidades.
Por una parte estará la producción industrial, donde escala, automatización, eficiencia logística y abastecimiento de supermercados y gastronomía seguirán siendo fundamentales.
Por otra, podría desarrollarse una industria premium mucho más fragmentada, territorial y artesanal.
Ambas pueden coexistir.
Pero para desarrollar la segunda será necesario avanzar en certificaciones de origen, trazabilidad, estándares sanitarios, maduración, marketing territorial y profesionalización comercial.
Chile ya demostró con el vino, el salmón y las cerezas que un producto agroalimentario puede transformarse en una industria global.
El queso probablemente nunca tendrá la escala exportadora del cobre, el salmón o la fruta.
Pero podría convertirse en algo igualmente interesante desde una perspectiva regional: una industria de alto valor agregado vinculada al territorio, la gastronomía y el turismo.
Porque quizás el próximo gran producto gourmet chileno no tenga que inventarse.
Hace décadas que está sobre nuestra mesa. Se llama queso.



