ECONOMÍAOpinión24 de agosto de 2026

Chile necesita volar más

Por FinancialEconomist.clLectura: ~5 min
Chile necesita volar más

Chile tiene una geografía que debería convertir al avión en una pieza mucho más importante de su sistema de transporte. Más de 4.000 kilómetros de longitud conviven con una matriz de movilidad todavía excesivamente dependiente de buses, automóviles y camiones.

Todos ellos son indispensables, pero Chile utiliza la carretera incluso para desplazamientos donde podrían existir alternativas más eficientes. Pasajeros recorriendo diez, doce o más horas en bus o automóvil y mercancías atravesando cientos de kilómetros exclusivamente en camiones forman parte habitual del paisaje nacional.

Para un país excepcionalmente largo y angosto, esto tiene costos: congestión, accidentes, desgaste de carreteras, emisiones y, sobre todo, enormes cantidades de tiempo destinadas a trasladarse.

El avión ofrece una respuesta particularmente potente para pasajeros en largas distancias. Sin embargo, buena parte de la red aérea chilena continúa organizada alrededor de Santiago. Para viajar entre regiones muchas veces resulta necesario pasar por la capital, reduciendo precisamente la ventaja que debería ofrecer la aviación.

Chile necesita más vuelos directos entre regiones. Conectar mejor las ciudades del norte, centro y sur permitiría reemplazar parte de los extensos desplazamientos terrestres por viajes de una o dos horas.

También requiere mejores aeropuertos regionales: terminales modernos, transporte público hacia las ciudades, horarios más amplios, mayor competencia y condiciones que permitan aumentar frecuencias. Los aeropuertos secundarios podrían además desempeñar un papel mayor en el desarrollo del modelo low cost y del turismo.

Pero la discusión debe ir más allá de los pasajeros. Chile también mueve demasiada carga por carretera. El camión seguirá siendo esencial para la última milla y las distancias cortas, pero los grandes corredores podrían aprovechar mucho más el ferrocarril, los puertos y soluciones multimodales.

La estrategia debería ser simple: menos dependencia exclusiva de la carretera y mayor complementariedad entre avión, tren, puertos, buses y camiones.

El avión para las grandes distancias de pasajeros; el tren para corredores densos y parte importante de la carga; los puertos para aprovechar nuestra geografía marítima; y buses y camiones para entregar la capilaridad que los otros modos no pueden ofrecer.

No se trata de eliminar carreteras ni de competir artificialmente contra buses, automóviles o camiones. Se trata de preguntarse si tiene sentido que un país con la geografía de Chile continúe descansando tanto sobre ellos.

Cada hora que una persona evita pasar en carretera puede convertirse en trabajo, turismo, descanso o tiempo familiar. Y cada tonelada que puede transportarse de manera más eficiente reduce presión sobre una infraestructura vial cada vez más exigida.

Chile no necesita solamente mejores carreteras. Necesita depender menos de ellas. En uno de los países más largos del mundo, acortar las distancias también significa volar más y transportar mejor.

Sobre el autor

FinancialEconomist.cl

ARTÍCULOS RELACIONADOS

De Washington a Beijing: cómo cambiaron los 10 principales socios comerciales de Chile
ECONOMÍAAnálisis
De Washington a Beijing: cómo cambiaron los 10 principales socios comerciales de Chile
FinancialEconomist.cl24 de agosto de 2026
De la inflación crónica a la meta del 3%: la historia monetaria de Chile
ECONOMÍAEstudio
De la inflación crónica a la meta del 3%: la historia monetaria de Chile
FinancialEconomist.cl24 de agosto de 2026

NO PIERDAS NUESTRAS NOVEDADES

Suscríbete a nuestro newsletter para recibir análisis económico exclusivo.